No sabíamos por dónde empezar este segundo día en Estambul y el Museo Arqueológico era una buenísima elección. Empezamos la visita de una forma un poco extraña. Cuando ya estábamos agotados llegaba lo mejor: los retratos de los personajes que ya conocíamos(como si fueran de nuestra propia familia) y al final... el famoso sepulcro de Alejandro Magno. ¡¡¡ESPECTACULAR!!!.
Por una callejuela encontramos una casa de comidas donde nos recibieron con mucha amabilidad (y ...hasta había cerveza). La comida estaba riquísima, pero el error lo cometimos a última hora por pagar en euros (el cambio que hacen es malísimo... o peor que malísimo).
Para reposar la comida nos cogimos un pequeño crucero por el Bósforo (muy tranquilo y relajante). En la foto, Alfredo y Jesús divisando la orilla izquierda ¡Cuál lobos de mar!
Por la noche nos echamos a la calle y por las calles de la marcha nos dio el agobio y nos tuvimos que volver a casa con un kebab en la mano. ¡Estamos mayores!
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