Hoy habíamos decidido que solo los chicos irían a la fortaleza de YediKule, pero finalmente no sé cómo nos convencieron. Cogimos el tren (un error) y fuimos viendo todas las destartaladas casas de la periferia.
Llegamos al recinto amurallado y la escalamos.
Comenzamos la visita por el pozo donde guardaban las cabezas cortadas y después de un paseo por la muralla, desde la torre central subimos a una terraza desde donde se divisaba toda la ciudad. Debajo estaba el arco de triunfo que era la puerta de acceso a la misma. Mención de honor merece una sala en la que se entretejían unas maderas de aspecto peligroso que parecían llevarte a la parte de arriba, salimos pitando de allí.
A la salida descubrimos el autobús 80 (¡ójalá lo hubiésemos descubierto antes!) que nos dejó en Aksaray, justo delante del acueducto de Valente.
Anduvimos un poquito y encontramos la mezquita roja( Sehzade Camii) donde las Anitas se lavaron los pies en un ambiente distendido, sin peligro de que los turcos se escandalizaran, comimos y atravesamos la Universidad hasta llegar a la Suleymaniye; desde allí bajando por una cuesta muy empinada llegamos a una calle( Pasa Camii) con muchas tiendas donde hemos encontrado de todo y a muy buen precio, sin regateo!!! ( mucho mejor que en el Gran Bazar)
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