Para evitar el mogollón de mediodía en Topkapi empezamos con la Mezquita Azul. Tuvimos que sufrir la fase de transformación entre los zapatos, la doble falda hasta los pies... Valió la pena todo excepto el olor a pies.
Nos pusimos en camino hacia Topkapi, soportamos la pertinente cola(esta sí al sol) y allí nos dirigimos a la segunda cola: la del Harem, pero, como era la hora de comer para los turistas, lo vistamos prácticamente solos. Al salir nos intimidaron los colas de los pabellones y nos sentamos a la sombra de un árbol a comernos unos bocatas. Continuamos la visita pero el resto ya no mereció mucho la pena. Demasiada quincallería.
Después fuimos dando un paseo por una cuesta bastante empinada a la plaza de Beyaciz, un lugar bullicioso donde está la puerta de la Universidad ( cerrada porque era sábado), la tradicional mezquita, y un muy interesante el mercadillo de libros donde había unas sorprendentes láminas de códices.
Al salir vimos la entrada al Gran Bazar y pensamos... ''bueno ya que estamos aquí vamos para adentro''. Como algunas iban provocando nos vacilaron un poquito, y nos fuimos a casita.
Despedimos esta entrada oyendo la cancioncita de nuestro vecino, pared con pared, almuhédano, quien nos despierta a las cinco de la mañana. ¡Este es nuestro homenaje!
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